El libro de la muerte - Mat铆as Etulain

El secretario le entreg贸 el sol de noche y el libro al joven. Luego estrecharon sus manos, cada una con aquella marca particular en la mu帽eca, y se miraron con 铿乺meza a los ojos. No hubo un adi贸s ni un hasta luego. El joven se adentr贸 en el t煤nel y el secretario, iluminando el camino contrario con el encendedor, sali贸 del s贸tano l煤gubre y h煤medo. Al llegar a la super铿乧ie, escuch贸 el andar arremetedor y alborotado de las botas y las personas que iban y ven铆an dando gritos. Con desesperaci贸n y un sigilo quir煤rgico, cerr贸 la tapa del s贸tano y apil贸 varias cajas encima para disimular la entrada. El patio del edi铿乧io se encontraba colmado de militares vestidos de verde y gran cantidad de polic铆as; profesores, alumnos y todo aquel que por all铆 pasaba hab铆a quedado detenido, con el rostro contra la pared. El secretario intent贸 escapar con cautela, atravesando los pasillos casi en puntas de pie, hasta que un golpe sorpresivo lo intercept贸 y una mano lo agarr贸 con fuerza del cuello. Sinti贸, aturdido, c贸mo lo golpeaban en las costillas. Tambi茅n pudo sentir, en medio del dolor, c贸mo sus huesos rotos se astillaban en el interior de su cuerpo. Unos bastones largos anunciaban la llegada de la oscuridad


 

 Casa Magreb - Estanislao Monje

monjeInteligencia y precisi贸n: dos requisitos para enfrentarse con una situaci贸n, personaje o problema y darle una forma narrativa que, en t茅rminos usuales y conocidos, designamos como cuento, esa operaci贸n entre aritm茅tica 鈥攃ontar鈥 y verbal 鈥攏arrar鈥. Requiere, adem谩s, como se puede ver en estos textos de Estanislao Monje, de una mirada filosa que percibe, en una masa f谩ctica, una escuela, una casa, unas se帽oras, unos estudiantes, algo que desborda lo que pueden tener de conocidos y previsibles, en suma, de lugares comunes, lo grotesco y hasta, roz谩ndolos para quitarles todo 茅nfasis, pasar a otro lugar, un lugar de reflexi贸n pero tambi茅n de placer de lectura. Sorprendentes estos cuentos, sorprendente el ingenio con que trata esas situaciones casi triviales, el humor casi tierno con que registra incongruencias o rid铆culos y el todo despreocupado de lo que para muchos cuentistas es la obsesi贸n de finales redondos: los textos de Casa Magreb son abiertos, la situaci贸n narrada queda flotando pero no frustra ninguna expectativa de lectura. Sorprendente, porque hay detr谩s una sabidur铆a, como que Monje conoce a los maestros pero los abandona, prefiere el transcurso, la metaforizaci贸n, el adjetivo bien puesto, a la espectacularidad de esas variantes que caracterizan el 鈥渃uento鈥, seg煤n la obra y la teor铆a m谩s corriente. Golpe de aire fresco, gratificante lectura, mucho queda despu茅s de transitar por esas p谩ginas que no tienen pierde.
No茅 Jitrik


 

 El chiste de Dios - Luisa VAlenzuela

Originalidad, inteligencia, audacia y un humor que conjura siempre a tiempo la tristeza y la desgracia. Los cuentos de Luisa Valenzuela forman un tesoro 煤nico en la literatura latinoamericana.

Leopoldo Brizuela

Luisa Valenzuela, c茅lebre en el arte de conducir al lector por los laberintos del suspenso y matizar escenas donde su usina de humor regala inesperadas sonrisas. 鈥淯na misi贸n bifronte es 茅sta de narrar, un mandato por momentos festivo aunque las manos de quien maneja el teclado dibujen tramas de sombra.鈥 Escritora prol铆fica de fascinantes novelas y cuentos, en El chiste de Dios nos propone el desaf铆o de intuir hacia d贸nde van sus personajes, por qu茅 registros devienen las historias, cu谩les son los debates entre la figura del narrador, el autor y sus protagonistas. Como si se tratara de una partida de dados en la cual el azar por instantes incide y por instantes cede espacio a la trama, Luisa Valenzuela sobrevuela los intervalos de la imaginaci贸n -dando un rodeo a las expectativas preconcebidas- para invitar a su aventurado baile con el lenguaje: ah铆 donde el lenguaje es factible de hacer streep-tease con las letras, sin olvidar el valor del sentido y del sin sentido. Pura invenci贸n documentada, porque si algo caracteriza a nuestra autora es su capacidad de cernir los tonos del
fuego y esparcirlos en esa ocurrente amalgama mitad ficci贸n, mitad 鈥渞ealidad鈥 de una narrativa inigualable.

Liliana Heer


 

 Luces ajenas - Hern谩n Bergara

鈥淧erd贸n las incoherencias, son conexiones potenciales鈥. Esta disculpa, esta gran frase de Luces ajenas, podr铆a ser acaso su declaraci贸n de principios, o tambi茅n, por qu茅 no, algo as铆 como su manifiesto. Y podr铆a serlo esto: 鈥淎 Ana le pasaron dos cosas que no tienen relaci贸n entre s铆, pero que tal vez la tengan si las decimos una atr谩s de la otra鈥. O bien esto: 鈥淓n realidad, las cosas integradas son las que se desarman鈥. O incluso esto: 鈥淭odo es verdad. 隆Hasta la mentira!鈥.
Literatura de conexiones potenciales, labradas genialmente con lo que sin eso ser铆a incoherencia; literatura de la puesta en relaci贸n de lo que de por s铆 no est谩 relacionado, y a la vez de la desintegraci贸n de lo que antes se conect贸 y se articul贸. Literatura de disfraces verdaderos, de caras inventadas para ser lo que no se es, de lo imposible asumido con suave naturalidad.
Hern谩n Bergara escribe a puro desv铆o y a puro contrasentido. Aqu铆 hay que mirar a uno para poder ver a otro, y hablarle a otros para contestarle a uno; hay que construir una casa para poder irse y la 煤nica forma de ser espont谩neo es oblig谩ndose. No hay pues relato, ni mundo, sin dislocaci贸n y sin descalabro.
Las 鈥渃ertezas doblegadas鈥 que se mencionan casi al principio est谩n en todos los textos del libro, insistiendo sobre lo imposible sin volverlo previsible, sin caer en la repetici贸n de sorpresas. Entre las expresiones socialmente degradadas de nuestro tiempo, ah铆 donde la sociedad de nuestro tiempo se aplica a degradar expresiones, consta 茅sta: 鈥淛ajaja鈥. Se usa hoy de la peor manera y para las peores cosas. Hern谩n Bergara la recupera, a golpes de parodia. Y con ello recupera tambi茅n, de una manera por dem谩s admirable, la potencia radical del humor, la dicha corrosiva del re铆r, la soberan铆a gozosa de lo c贸mico, la escena carnavalesca en la que el buf贸n, por puro ocupar el lugar del rey, se vuelve rey, y resulta mejor que el original.

MART脥N KOHAN


 

 La pasi贸n de Maria - Carlos Chernov

"La descripci贸n de la estad铆a de Mar铆a en el centro de detenci贸n, sus torturas y violaciones, es quiz谩 el momento de mayor intensidad de la novela. La imaginaci贸n de Chernov ha descendido al centro del horror y lo ha expuesto con objetividad. Tal vez esa distancia del narrador ante los hechos, adem谩s de su lucidez para la pl谩stica perversi贸n en las relaciones humanas, es lo que hace de La pasi贸n de Mar铆a un texto atrapante." La voz del Interior, 17/03/05
"M谩s que una novela sobre la dictadura, La pasi贸n de Mar铆a es una novela sobre c贸mo se reelaboran en el inconsciente las vivencias del horror; sobre c贸mo una subjetividad organiza una experiencia que la ha transformado para siempre." La Naci贸n, 17/04/05
"Chernov eligi贸 un tema dif铆cil de tratar y sale bien parado porque crea un personaje de una fuerza avasalladora, lo rodea de otros igualmente logrados y f谩bula sobre la justicia y el castigo, cuesti贸n desdibujada bajo las consignas pol铆ticas." P谩gina 12 22/05/05


 

 Frescos de amor - Liliana Heer

Frescos de amor es como un r铆o que fluye, puede leerse como una larga carta que Federica Orlac - la protagonista- le escribe a su hermano. Una novela en la que todo puede ocurrir como en la vida.鈥 Ang茅lica Gorodischer.
Frescos de amor tiene uno de esos comienzos propiamente de fundaci贸n, de los que suelen recordarse en la historia de la literatura. S贸lo un comienzo anterior tuvo para m铆 plenos derechos de serlo, y fue el comienzo de Archivos del Norte de Yourcenar.鈥 Tununa Mercado.
El estado de las cosas: el blanco y negro de Wim Wenders, ti帽e los frescos de Liliana Heer. Silvia Hopenhayn.
Es precisamente el c贸digo cine卢matogr谩fico el que predomina en el texto, realizado sobre la base de im谩genes fragmentarias, subje卢tivas y de un contenido expresivo tan fuerte como el de las mejores pel铆culas de Bu帽uel. Daniel Celis, La Naci贸n
Fotogramas: romper el equilibrio con una sucesi贸n de pla卢nos fijos: montaje parpadeante, bucle: frase aventurada por uno de los personajes de esta turbadora novela de Lilia卢na Heer que traduce una pro-puesta est茅tica, la coagulaci贸n del discurso narrativo, usualmente sujeto a la sucesi贸n pero que aqu铆 da lugar a un collage de escenas palpitantemente atem卢porales. Jorge Ariel Madrazo.
Liliana Heer hizo el ropaje maravilloso, la trama es clara e 铆ntegra en cada p谩gina, pero aun as铆 nosotros no podemos repetir esta hechura, no sabemos c贸mo combin贸, c贸mo mezcl贸, c贸mo interrump铆a o acentuaba cada escena. Esta novela ahonda en el alma, en las zonas casi innombrables de los sentimientos como confes谩ndose, y m谩s, como apremi谩ndonos.


 

 El diente de mam谩 - Maria Ledesma

El hombre saca las manos del volante de la combi y se las seca en el pantal贸n. Empujando los labios hacia delante hasta ponerlos como el culo de una gallina, empieza a silbar una de cuartetos pero, como si lo pensara mejor, desfrunce los labios. En el camino de la disoluci贸n del gesto, la cara se le transforma en una mueca que casi nadie ve. La mujer es gorda, usa calzas negras y una remera demasiado corta. Al subir, se le cae el pa帽uelo; un viejo enclenque se lo alcanza mientras le cuenta que 茅l tambi茅n va al crematorio. Pero yo no, dice ella mientras le hace se帽as al marido para que se apure: el hombrecito no termina de subir, aplastado por un paquete envuelto en papel madera y una bolsa de la que asoma el termo para el mate. Azul, Lumilagro. Finalmente se acomodan. Seguimos viaje.


 

 Julio Cortazar, un n贸mada de otras orillas - Roberto Ferro

La obra de Julio Cort谩zar puede ser le铆da como una vasta cartograf铆a tramada en un complejo collage, que aparece inabarcable para una mirada que pretenda abordarla desde una sola y 煤nica perspectiva. En su dilatada extensi贸n se entrecruzan experiencias de vida con formas literarias figuradas por voces discursivas inscriptas en g茅neros de bordes inestables y por lenguajes de las m谩s variadas procedencias. Esa cartograf铆a se da a leer como una obra en curso, en tr谩nsito, un itinerario incompleto; las estancias de esas traves铆as, en las que se han ido sedimentando sus movimientos, se manifiestan en dos formas; ante todo, en los textos que ha ido escribiendo a lo largo de su vida y, luego, en las composiciones diversas que se han configurado en sus bibliotecas de acuerdo con las funciones que los tr谩nsitos iban imponiendo a sus estratificaciones tan inestables como las de los paisajes cambiantes de los m茅danos. Los vol煤menes que constituyen su obra y las bibliotecas en las que iba acumulando los libros le铆dos y rele铆dos, son las detenciones que a lo largo de las m煤ltiples traves铆as fueron escandiendo su nomadismo incesante. En Julio Cort谩zar - Un n贸mada de otras orillas Roberto Ferro se propone un tentativa de aproximaci贸n a ese inmenso oc茅ano literario.


 

 El aliento negro de los romanies - Jorge Nedich

Una noche, con una torpeza pero que sin embargo acertaba, convenci贸 a su esposa, despu茅s deber铆a convencerse 茅l, tarea algo dif铆cil, no sab铆a que ten铆a tanto poder para la oratoria y el convencimiento. Su mujer, que lo hab铆a visto aparecer desaforado como una locomotora en plena curva,
resolvi贸 todas sus encrucijadas a partir de aquella conversaci贸n y ahora se pasaba todo el d铆a cont谩ndole a su peque帽o, 铿 gur谩ndose que le cantaba al oso bailar铆n que los enriquecer铆a. Petre retir贸 el soldador de las brasas, lo pas贸 por 谩cido muri谩tico rebajado con zinc, y comenz贸 a esta帽ar el fuent贸n que deb铆a terminar esa tarde. Volvi贸 a pensar en lo conversado y se pregunt贸: c贸mo har铆a para comprar un oso. Necesitaba al menos el dinero de treinta mil fuentones y jofainas; calcul贸 que podr铆a morir al pasar los veinte mil, claro que no era bueno para los n煤meros, pero a tres por d铆a, seguro morir铆a antes de llegar a los veinte mil. En el supuesto caso de lograr reunir el dinero, deber铆a llegar a la casa de su amigo, que lo estar铆a aguardando con el permiso para transportar el oso; la cuesti贸n era que ya hab铆a convencido a su mujer.


 

 Antigitanismo - Leonardo Piasere

Comencemos simplemente a recoger cifras, n煤meros: 驴cu谩ntos rom han sido desalojados hoy, mientras t煤, lector, lees estas l铆neas? 驴Cu谩ntas familias rom viven hoy en el aprisco? 驴A cu谩ntos han 鈥渄ejado morir鈥 ?, como reporta Ciro Tarantino (2011:15) 驴Cu谩ntos art铆culos de diarios los han insultado hoy? 驴Cu谩ntos asaltos a los campamentos gitanos hubo en el 煤ltimo a帽o? 驴Cu谩ntas municipalidades han propuesto autobuses reservados solo a ellos? 驴Cu谩ntos ni帽os gitanos han sido entregados en adopci贸n a no gitanos este a帽o contra la voluntad de sus padres? 驴Cu谩nto dinero gastaron las municipalidades para crear nuevos 鈥済uetos de la solidaridad鈥 este a帽o? 驴Cu谩ntos gitanos han sido asesinados este a帽o por no gitanos? Y luego, contemos todo en la direcci贸n inversa, por correcci贸n, y veamos qui茅n vence en esta guerra no declarada pero cotidiana. La potencia de los n煤meros deber铆a comenzar a ayudar a salir de una ret贸rica a menudo cantada, tambi茅n, aunque no s贸lo, por un coro de asociaciones colusas o abucheadas al son de las subvenciones.


 

 Nueve ojos, muchas patas - Adriana Cafferata

Al final de una playa, en la punta de un faro, hab铆a un cangrejo.
El cangrejo Timoteo y sus amigos jugaban en el faro con un catalejo.
驴Sabes para qu茅 sirve un catalejo? Sirve para mirar lejos, muy lejos.
Timoteo gritaba
-隆A ver qui茅n encuentra una gaviota! Y todos se amontonaban a mirar.
Pero de pronto, vieron algo que se acercaba cada vez m谩s.
Lo primero que vieron fue esto. Luego vieron esto. 驴Ya descubriste qu茅 es?
隆Despu茅s vieron esto!
隆UN BARCO PIRATA!
隆Nos van a comer en cazuela de mariscos!
隆Qu茅 miedo!
Entonces enfocaron adentro del barco y vieron que hab铆a un solo pirata.
驴A que no sabes qui茅n era?
隆El pirata METEPATA!


 

 Los 谩rboles mueres de pie - Alejandro Casona

A primera vista estamos en una gran oficina moderna, del m谩s as茅ptico capitalismo funcional. Archivos met谩licos, ficheros giratorios, tel茅fonos, ud铆fono y toda la comodidad mec谩nica. A la derecha -del actor-, la puerta de secretar铆a; a la izquierda, primer t茅rmino, la puerta de la direcci贸n. Segundo t茅rmino, salida privada. La mitad
derecha del foro est谩 ocupada por una librer铆a. La izquierda, en medio arco, cerrada por una espesa cortina, que al correrse descubre un vestuario amontonado de trajes ex贸ticos y una mesita con espejo alumbrado en los bordes, como en un camar铆n de teatro.
En contraste con el aspecto burocr谩tico hay ac谩 y all谩 un rastro sospechoso de fantas铆a: redes de pescadores, car谩tulas, un maniqu铆 descabezado con manto, un globo terr谩queo, armas in煤tiles, mapas coloristas de pa铆ses que no han existido nunca; toda esa abigarrada promiscuidad de las almonedas y las tiendas de anticuario.


 

 La dama del alba - Alejandro Casona

En un lugar de las Asturias de Espa帽a. Sin tiempo. Planta baja de una casa de labranza que trasluce limpio bienestar. S贸lida arquitectura de piedra encalada y maderas nobles. Al fondo, amplio port贸n y ventana sobre el campo. A la derecha, arranque de escalera que conduce a las habitaciones altas, y en primer t茅rmino del mismo lado, salida al corral. A la izquierda, entrada a la cocina, y en primer t茅rmino, la gran chimenea de le帽a ornada en lejas y vasares con lozas campesinas y el rebrillo rojo y ocre de los cobres. Apoyada en la pared del fondo, una guada帽a.
R煤sticos muebles de nogal y un viejo reloj de pared. Sobre el suelo, gruesas esteras de soga. Es de noche. Luz de quinqu茅.
La Madre, el Abuelo y los tres nietos (Andr茅s, Dorina y Fal铆n) terminan de cenar. Telva, vieja criada, atiende a la mesa.


 

 Los mejores cuentos de Edgar Allan Poe - Edgar Allan Poe

El gato negro
No espero ni pido que alguien crea en el extra帽o, aunque simple relato que me dispongo a escribir. Loco estar铆a si lo esperara, cuando mis sentidos rechazan su propia evidencia. Pero no estoy loco y s茅 muy bien que esto no es un sue帽o. Ma帽ana voy a morir y quisiera aliviar hoy mi alma. Mi prop贸sito inmediato consiste en poner de manifiesto, simple, sucintamente y sin comentarios, una serie de episodios dom茅sticos. Las consecuencias de esos episodios me han aterrorizado, me han torturado y, por fin, me han destruido. Pero no intentar茅 explicarlos. Si para m铆 han sido horribles, para otros resultar谩n menos espantosos que baroques. M谩s adelante, tal vez, aparecer谩 alguien cuya inteligencia reduzca mis fantasmas a lugares comunes; una inteligencia m谩s serena, m谩s l贸gica y mucho menos excitable que la m铆a, capaz de ver en las circunstancias que temerosamente describir茅, una vulgar sucesi贸n de causas y efectos naturales. Desde la infancia me destaqu茅 por la docilidad y bondad de mi car谩cter. La ternura que abrigaba mi coraz贸n era tan grande que llegaba a convertirme en objeto de burla para mis compa帽eros. Me gustaban especialmente los animales, y mis padres me permit铆an tener una gran variedad.


 

 Los diarios de Ad谩n y Eva - Mark Twain

Lunes.- Este animal nuevo, de larga cabellera, est谩 resultando muy entrometido. Siempre merodea en torno m铆o y me sigue a donde voy. Esto me desagrada; no estoy acostumbrado a tener compa帽铆a. Deber铆a quedarse con los dem谩s animales. El d铆a est谩 nuboso y sopla viento del Este; creo que tendremos lluvia. 驴Tendremos? 驴Nosotros? 驴De d贸nde he sacado yo esto de nosotros? Ya caigo. As铆 es como habla el animal nuevo.

Martes.- Estuve contemplando la ca铆da grande de agua. Para m铆, es lo mejor que hay en este lugar. El animal nuevo la llama Catarata del Ni谩gara. No entiendo por qu茅. Dice que da la impresi贸n de ser las Cataratas del Ni谩gara. Esto no es una raz贸n, sino simple capricho y tonter铆a. Yo no tengo oportunidad de poner nombre a ninguna cosa. Sin darme tiempo a protestar, el animal nuevo va poniendo nombre a cuanto se alza ante nosotros.

Y siempre alega id茅ntica excusa: que da la impresi贸n de que fuera eso. Pongamos el caso del dido. Asegura que basta echarle una mirada, para darse cuenta de que da la impresi贸n de un dido. No me cabe duda de que tendr谩 que quedarse con ese nombre. Me molesta tener que preocuparme por estas cosas, y, por otro lado, no tiene sentido. 隆Dido! Da la misma impresi贸n que yo de ser un dido.

Mi茅rcoles.- Me constru铆 un cobijo para defenderme de la lluvia, pero no hubo modo de que lo disfrutase yo solo y en paz. Se meti贸 el animal nuevo, y ante mis intentos de expulsarlo de all铆, empez贸 a derramar agua por los agujeros que le sirven para mirar, y luego se los sec贸 con el rev茅s de sus garras, y dej贸 o铆r un ruido semejante al que hacen los dem谩s animales cuando sufren. 隆Si no hablase! Porque siempre est谩 hablando. Esto suena a menosprecio de este pobre animal, a difamaci贸n; pero mi intenci贸n no es esa. Hasta ahora no hab铆a o铆do yo la voz humana, y cualquier sonido nuevo y extra帽o que rompe el silencio de estas enso帽adoras soledades me hiere el o铆do y me suena como una discordancia. Adem谩s, este sonido nuevo suena muy pr贸ximo a m铆; junto a mi mismo hombro, junto a mi oreja, de un lado y del otro, y yo estoy acostumbrado 煤nicamente a sonidos m谩s o menos alejados de m铆.


 

 El Principito - Antoine de Saint-Exup茅ry

Novelista y aviador franc茅s; sus experiencias como piloto fueron a menudo su fuente de inspiraci贸n. Tercero de los cinco hijos de una familia de la aristocracia su padre ten铆a el t铆tulo de vizconde, vivi贸 una infancia feliz en las propiedades familiares, aunque perdi贸 a su progenitor a la edad de cuatro a帽os. Estuvo muy ligado a su madre, cuya sensibilidad y cultura lo marcaron profundamente, y con la que mantuvo una voluminosa correspondencia durante toda su vida. Vivi贸 a caballo de sus dos pasiones, volar y escribir.
En 1926 publica El aviador (L'aviateur), luego Correo del Sur (Courrier du Sud) en 1928, Vuelo nocturno (Vol de Nuit), 1931, Tierra de hombres (Terre des Hommes), 1939 Piloto de guerra (Pilote de Guerre), 1942 Carta a un reh茅n (Letter to a Hostage), 1944 El principito (Le Petit Prince), 1943 Ciudadela (Citadelle), 1948.
(Lettres de jeunesse), 1953 (Carnets), 1953 (Lettres 脿 sa m猫re), 1955 (脡crits de guerre), 1982 (Manon, danseuse), 2007 (Lettres 脿 l'inconnue), 2008


 

 El extra帽o caso del Dr. Jekill y Mr. Hide - Robert Louis Stevenson

Utterson, el notario, era un hombre de cara arrugada, jam谩s iluminada por una sonrisa. De conversaci贸n escasa, fr铆a y empachada, retra铆do en sus sentimientos, era alto, flaco, gris, serio y, sin embargo, de alguna forma, amable. En las comidas con los amigos, cuando el vino era de su gusto, sus ojos trasluc铆an algo eminentemente humano; algo, sin embargo, que no llegaba nunca a traducirse en palabras, pero que tampoco se quedaba en los mudos s铆mbolos de la sobremesa, manifest谩ndose, sobre todo, a menudo y claramente, en los actos de su vida. Era austero consigo mismo: beb铆a ginebra, cuando estaba solo, para atemperar su tendencia a los buenos vinos, y, aunque le gustase el teatro, hac铆a veinte a帽os que no pisaba uno. Sin embargo, era de una probada tolerancia con los dem谩s, considerando a veces con estupor, casi con envidia, la fuerte presi贸n de los esp铆ritus vitalistas que lo llevaba a alejarse del recto camino. Por esto, en cualquier situaci贸n extrema, se inclinaba m谩s a socorrer que a reprobar. 潭潭潭 Respeto la herej铆a de Ca铆n 潭潭潭 dec铆a con agudeza 潭潭潭 . Dejo que mi hermano se vaya al diablo como crea m谩s oportuno. Por este temperamento, a menudo sol铆a ser el 煤ltimo conocido estimable, la 煤ltima influencia saludable en la vida de los hombres encaminados cuesta abajo; y en sus relaciones con 茅stos, mientras duraban las mismas, procuraba mostrarse m铆nimamente cambiado.


 

 El Piano de Chopin - Zelmar Acevedo Diaz

Con un enfoque vertiginoso, que no le pide nada a convenciones de g茅nero, Zelmar Acevedo D铆az se interna en una empresa tan desmesurada como lo que la desencadena la guerra, ya m铆tica, de la llamada Triple Alianza con el Paraguay. No rinde homenaje a los terribles hechos hist贸ricos que hicieron la desgracia de ese pa铆s sino que los transforma por la gracia de una prosa por momentos l铆rica, siempre acechante, que suspende la respiraci贸n y parece no tener fin.
El Paraguay que est谩 ah铆, cerca de los argentinos y correlativamente lejos, es vivido como un enigma, incluso para los paraguayos; uno de ellos, Augusto Roa Bastos, indag贸 en 茅l sacando del discutido Francia y sus excesos, una materia vibrante y significativa; ahora un argentino, Zelmar Acevedo D铆az, se acerca entrando en otro momento de su historia con un lenguaje igualmente rico, como si respondiera al poder convocante de 鈥渓a realidad Paraguay鈥, compuesta de orgullo y desdicha. Ej茅rcitos delirantes, mujeres implantadas como flores ex贸ticas, una guerra interminable y horriblemente sangrienta y, como si a帽adiera un toque de locura a una realidad enloquecida, un piano que suena recordando quiz谩s su linaje en la cuasi selva en la que todo muere, desatado por qui茅n sabe qu茅 otra locura territorial.
No se trata de una novela hist贸rica, convencional por definici贸n, sino de un gran relato de m煤ltiples planos, una especie de 鈥渟in aliento鈥 que lleva a transcurrir por esas p谩ginas de las que brotan fantasmas, seres que conforman su drama, una especie de sin destino tan atrayente como abrupto, orgullo y coraje, pasi贸n y conciencia, desaf铆o que parece incomprensible y que, sin m谩s, genera escritura del m谩s alto nivel.


 

 Meandros - Jorge Ader

Estas p谩ginas atestiguan una vida. No evocan con nostalgia lo vivido. Lo exploran, lo indagan; interrogan la experiencia lograda en el transcurso de los a帽os. Ponderan su consistencia. Siempre he pensado que no se escribe, cuando de veras se escribe, para decir lo que se sabe sino para llegar a saber qu茅 se quiere decir. As铆 lo es en el caso de Jorge Ader. Su palabra, a medida que se despliega, va en busca del sentido posible (o del misterio posible), que encierra lo que le fue deparando el tiempo en t茅rminos de aprendizaje, m谩s que en su transcurso meramente cronol贸gico. Por lo dem谩s, Jorge Ader es un hombre al que la intensidad de los d铆as le importa m谩s que su mera acumulaci贸n. Quien sepa leer lo que aqu铆 se dice, no tardar谩 en advertir que est谩 ante la presencia de un hombre que no ha sido devorado por la costumbre de vivir, ni por la jactancia del 茅xito. Menos a煤n por la presunci贸n de creer que su testimonio guarda el valor de un hecho ejemplar. A medida que el relato va ganando forma y se despliega, Jorge Ader se va dando a conocer como una sensibilidad en busca de s铆 misma antes que como una evidencia consumada. Quiere compartir y no ense帽ar. Quiere entender y no explicar. 驴C贸mo no reconocer entonces, al leerlo, que la suya es una palabra aut茅ntica, frontal, dispuesta al di谩logo?
Santiago Kovadloff


 

 Fisura, el erotismo de un adolescente distinto - Jorge Nedich

Dale, sab茅s que no puedo estar peleado con vos, ni un solo bardo podemos hacer ac谩, lo sab茅s, ni siquiera puedo pipar como un amarillo, ni fumar un Ram贸n; pinta, pero la enfermera es una ortiva, no se puede, lo sabemos. Te juro que cuando nos peleamos y el silencio del encule se hace largo y no nos damos bola, froto en una bronca que despierta a todos mis yo. Entonces, pasa lo de siempre; el yo que est谩 harto de vos quiere pirar; antes de irse, se pone las manos en la cintura y me mira compungido moviendo la cabeza de un lado al otro, neg谩ndote; cuando los cachetes deformados por el movimiento reiteradamente negador y el aire dejan de bambolearse, el tipo abre la boca y me dice: c贸mo pudiste fijarte en esa cosa que te lleva m谩s de una d茅cada larga. Y veo que ese yo m铆o se quiere ir, y se va nom谩s. Y yo me quedo mir谩ndolo, el tipo es feliz trotando mundo, se parece al 铆dolo que todos tenemos y alentamos; yo lo sigo como en el cine, no te imagin谩s; a veces, vive unas historias de gal谩n que ni te digo, lo veo, veo c贸mo disfruta, es todo risa, te dir铆a m谩s, es mejor que una pel铆cula; me despierta el tipo un poco de envidia al ver lo bien que le salen las cosas. En otros encules, por ejemplo, ese yo no se mete en el cine de las posibilidades, prefiere salir a caminar y jugarse a la caza, o a la pesca, salga lo que salga, siempre que salga algo...


 

 Morir en carnaval - Mirta Travers

Federico Arg眉ello es un inspector de la polic铆a con ciertos privilegios. Una ma帽ana, una mujer muy joven se acerca a la seccional pidiendo la reapertura de un caso ocurrido diez a帽os atr谩s: el asesinato de su padre en la noche de carnaval. Arg眉ello duda en tomar el caso, pero luego se involucra tanto que su superior amenaza con sacarlo de la investigaci贸n. Con su compa帽ero, el oficial Rodr铆guez, que es un solitario como 茅l, sacar谩n a la luz lo ocurrido durante la tormentosa noche del crimen.
Nadie hubiera podido imaginar que en la colorida y festiva noche de carnaval aparecer铆a el cuerpo de un hombre vestido de blanco contrastando con el charco rojo de su propia sangre. Arg眉ello no sospecha las inc贸gnitas que le presentar谩 el asesinato ni los cr铆menes que deber谩 resolver a partir de ese momento enfrentando diversas presiones.
A pesar de los reiterados fracasos sentimentales, el inspector intentar谩 acercarse a una atractiva periodista de policiales que tendr铆a informaci贸n sobre el hecho.
La novela Morir en carnaval desaf铆a al lector con una trama de densidad psicol贸gica que esconde viejos secretos familiares.


 

 Terminal - No茅 Jitrik

Pocas posibilidades hay para quien huye. La ciudad que parece permitirlo somete a los personajes a curiosas distracciones que m谩s se parecen a evasivas sombras que a peripecias que deben afrontar. Entre esas sombras, que discurren y entretejen respuestas evasivas, transcurre una especie de viaje durante el cual la angustia a su vez se distrae en observaciones que recurren a un lenguaje ir贸nico, no tan secreta burla a relatos que toman excesivamente en serio la verosimilitud. De ah铆 que haya sorpresivos vaivenes en esta novela, transformaciones que implican olvidos de lo inmediato y evocaciones antiguas que, aparentemente, poco tienen que ver con un punto de partida. La ciudad est谩 presente, ciertos ambientes la caracterizan, una amenazante circularidad detiene la peripecia y convierte lo que amenazaba con ser un relato policial en una aventura de la mirada y del lenguaje. Y el texto convoca a un ir y volver, de la costumbre de la guraci贸n a la sorpresa de la imagen, como si la poes铆a respaldara un juicio sobre lo real que se resiste a la vociferaci贸n. Nada parecido hay en la novela actual y, en consecuencia, se podr铆a leg铆timamente preguntar si es una novela o un tard铆o renacimiento de una vanguardia que pone en cuesti贸n sus propios principios.


 

 Vestigios y otros relatos - Ivan Chambouleyron

No es solo el valor de recuerdos lo que dirige estas narraciones sino la entonaci贸n que les da una forma persuasiva, convincente. El recuerdo convocado es ordenado emocionalmente, con un ejemplar respeto por lo que evoca y hace imaginar.
De ah铆 la entidad e identidad de estos relatos, en un modo de narrar que escapa de convencionalismos y de crispaciones narrativas.

No茅 Jitrik


En la obra Vestigios y otros relatos, los personajes imaginados por Ivan Chambouleyron atraviesan fronteras y temporalidades para explotar los territorios perdidos que a煤n residen en la memoria. El movimiento de las voces narrativas, sostenidas por un registro que combina las desoladoras experiencias del presente, el sue帽o imaginario de un pasado asediado por la molienda del olvido y los fantasmas de una sensibilidad inerme y absorta, se despliegan en un conjunto en el que es notable el poder de la invenci贸n y la manera l煤cida de nombrar la inestable realidad y sus entornos.

Roberto Ferro


 

 Acerca de esas liebres - C茅sar Fernando D铆az

Sue帽o que me despierto con palpitaciones.
Tengo algo en la boca. En la garganta. Algo que
se mueve. Un bicho. Lo empujo con la lengua y
se agarra con unas patas secas y con pinches.
Me meto la mano y saco una cucaracha enorme
que enseguida empieza a correr por el piso.
Vomito. Tengo arcadas toda la noche. Ya no
puedo dormir.
Me preguntan qu茅 me pasa. Miento. Nunca
podr茅 saber si ella estaba entrando. O si estaba
saliendo.


 

 C谩nticos absueltos - Hugo Rossi

t茅rmino

no hay otras razones que tus labios
te arrastro como una campana por las dunas
resistiendo la soledad en pozos de augurios opacados
yace la ciudadela inundada de oleajes del acaso
donde quisieron olvidarte las disipadas deidades
cuyas gracias hab铆as guarecido
al nal de la dulzura de los ruise帽ores
no quedan perfumes de la predestinaci贸n
todav铆a tu m谩s all谩 nos devuelve
los murmullos con que tus besos de 谩mbar
sellaron el oscuro p贸rtico de nuestra perpetuidad


 

 El pantano - Colecci贸n "El vellocino de oro" - Gustavo Ponce

El pantano es una pintura de impresionante realismo de c贸mo debe de haber sido la vida en Buenos Aires en tiempos de la colonia, hacia fines del siglo XVIII. Con sus olores nauseabundos, sus calles barrosas, su medicina brutal y su crueldad terrible. Justamente, uno de los ejes del relato es la creaci贸n de una casa para ni帽os exp贸sitos que, abandonados en la calle, mueren de fr铆o o son devorados por perros y chanchos cimarrones.
La novela sigue las tristes y viles andanzas de don Juan Francisco de Suero, ex Tasador General de Costas, s煤bdito de Espa帽a y poblador de Santa Mar铆a de los Buenos Ayres. Personaje envidioso, por momentos pat茅tico y en otros, maligno; un ex funcionario que busca de todas las formas posibles recuperar su puesto burocr谩tico y el respeto de sus vecinos.
Es llamativa la lograda composici贸n de una lengua arcaica y la impecable reconstrucci贸n de la 茅poca, tan veros铆mil que la lectura produce un efecto de visibilidad casi cinematogr谩fico.
El pantano obtuvo el Primer Premio Municipal de Novela 2014 en el Concurso Anual de la Legislatura de la Ciudad Aut贸noma de Buenos Aires.
Carlos Chernov


 

 Los borradores de Macedonio (Una casi novela sin final) - Colecci贸n "El vellocino de oro" - Roberto Ferro

Henry James, que yo recuerde, y Juan Rulfo, convocaban a fantasmas para componer relatos llenos de ecos, voces tenues que se entrecruzaban y borraban l铆mites de todo tipo: entre realidad y sombras, entre afirmaci贸n y conjetura, entre movimiento y detenci贸n. Tambi茅n, a su manera, lo hizo Onetti, m谩s bien con los sue帽os, pero Ferro, en esta novela, en la que se pueden percibir ecos, sobre todo de Onetti y de Cort谩zar, lejanos y tenues, convoca a sombras que contribuyen a resolver un enigma totalmente bizarro y encantador: la voz perdida de otro fantasma, Macedonio Fern谩ndez.
Ferro la subtitula 鈥渃asi鈥 novela, tal vez porque no omite una historia, la suya propia, de investigador, o si se quiere, de cr铆tico literario que se anima a construir una narraci贸n en la que la sabidur铆a compite con el inter茅s por situaciones y personajes reclutados en el acervo de la mejor novela argentina.
Originalidad absoluta: un narrador, que no renuncia a su inter茅s de cr铆tico, persigue una verificaci贸n que concierne a un escritor que en s铆 mismo y en su obra es fluyente y exquisito. La b煤squeda lo lleva a personajes y lugares que dibuja con una precisi贸n sin desmayo, desfile de fantasmas que traen cada uno historias relacionadas no solo con esa b煤squeda sino con experiencias literariamente tan atractivas como pudieron serlo los aguafuertes de Roberto Arlt: ese centro de Buenos Aires, m谩gico y peculiar, lleno a su vez de ecos de proezas canallas y proyectos inveros铆miles, semillero de seres que le dieron a esta ciudad una fisonom铆a 煤nica.
Macedonio, mito viviente de una literatura viva, tiene en esta 鈥渃asi鈥 novela una resurrecci贸n impensada, en un suspenso narrativo de una maestr铆a sin igual.
No茅 Jitrik


 

 La reencarnaci贸n de Buda en Jonte y Lope de Vega - Colecci贸n "El vellocino de oro" - Miguel Ortemberg

En la serena quietud del Monte Meru, un maestro y su disc铆pulo meditan mientras preparan su viaje a una tierra lejana movidos por el anuncio de la llegada del Buda. En Buenos Aires, un hombre joven, que busca su lugar en el mundo, vive una intensa conmoci贸n provocada por el reciente asesinato de su padre durante un intento de robo.
La prosa de Miguel Ortemberg se abre a deslumbrantes im谩genes l铆ricas, a trav茅s de referencias culturales en las que se revitalizan los mitos urbanos de Buenos Aires atravesados por la tradici贸n oriental a la que pertenecen los viajeros. La novela atrae y deleita por la maestr铆a en el despliegue de la trama y en el dominio de los registros y matices expresivos, as铆 como por su reflexi贸n en torno del secreto de la identidad.
La reencarnaci贸n de Buda en Jonte y Lope de Vega se da a leer como una f谩bula contempor谩nea de una hondura conmovedora y de una eleg铆aca belleza. La novela se despliega como un vasto poema narrativo que aborda en esencia la problem谩tica perturbaci贸n que provoca la inminencia de la otredad.
Roberto Ferro


 

 Collage - Eduardo Caro

Teresa y Maxi, junto al peque帽o Juan, observan los elementos dispuestos en la mesa. Sobre un mantel blanco con flores rojas y mariposas multicolores, se distribuyeron platos, cubiertos y vasos para tres comensales. La familia se dispone a cenar; una sopera humeante, una fuente con milanesas y papas fritas, forman parte de una reparadora fuente de energ铆a; por supuesto no falta el pan. Tal vez haya postre. Teresa y Maxi, junto al peque帽o Juan, sonr铆en, se abrazan, se miran, se aman por sobre todas las cosas. Es un cuadro reconfortante, envidiable, una imagen parecida a las que ofrecen las propagandas consumistas de la televisi贸n: se ven, pero no se puede acceder a ellas, resultan ajenas. Son las diez de la noche, hace fr铆o, la familia ya termin贸 de cenar. Teresa y Maxi, junto al peque帽o Juan, se alejan de la ventana por la cual estaban observando. Hay que volver al mundo real.
Ellos tambi茅n cenaron, pero falta el postre. Tienen que seguir rompiendo bolsas de basura.


 

 Nadie se muere en la v铆spera - Diego Mauro

Diego Mauro instala estas v铆speras en un territorio de suburbio en el que su narrativa respira con potencia y envuelve un pu帽ado de personajes inolvidables a los que la vida ha abandonado a su aire. En la intemperie, sin embargo, ellos viven la inmensidad del instante glorioso y mezquino al mismo tiempo. El hoy parece ser lo 煤nico importante porque, para ellos, si el futuro existe, se manifiesta en cada movimiento del presente. Seres fr谩giles, son tambi茅n resistentes y exploran el humor, el sarcasmo, la iron铆a y, aun en la sordidez, el disfrute. Entre el asombro y la ingenuidad, alguien, Palomo, los observa al filo de la desconfianza y el desencanto. Su mirada y su voz construyen la intensidad de esta historia que sugiere que la muerte es un equ铆voco, un error, o una burla.
Mauro se presenta con esta novela en el fecundo universo de la narrativa argentina, y es un excelente modo de empezar a transitar el camino.
脕ngela Pradelli


 

 Catatonia - Ernesto Vallhonrat

Catatonia es una nueva apuesta por la literatura y la ficci贸n, como una hip贸tesis sobre lo real que puede conducirnos a verdades y revelaciones que para otro tipo de texto son imposibles. 鈥淰olvamos a la realidad, hablemos de poes铆a鈥 dec铆a Wilde. Las pretensiones de verdad son solo eso pero producen enfrentamientos y aburrimiento. Las hip贸tesis literarias son un est铆mulo divertido y enriquecedor, que nos llevan m谩s all谩 de lo que hubi茅ramos pensado o sentido por nosotros mismos. En cada libro hay una voz amiga con la que conversar. En Catatonia nos encontramos con el extraordinario hecho de un hombre que decide detenerse, parar, inmovilizarse, frenar, paralizarse. A partir de ello gira una historia que se despliega como una espiral hacia m煤ltiples interpretaciones. Leer sobre este evento extraordinario es entrar en un mundo extra帽o e inusual pero posible para cualquiera en cualquier momento. Es una magia que est谩 al alcance de todos. Paremos, deteng谩monos un momento y tratemos de ver por qu茅 Antu谩n Ant煤nez, protagonista de Catatonia, se qued贸 inm贸vil por nueve meses en un and茅n de la estaci贸n Haedo.


 

 Naturaleza y Ecosof铆a... - Ricardo Pablo Pobierzym

Es de celebrar que esta importante investigaci贸n de Ricardo Pobierzym se haya convertido en libro. Muy poco abordado, el tema de la correspondencia entre la filosof铆a de Heidegger y la ecolog铆a, tan auspiciosa para nuestro presente, encuentra una consistente justificaci贸n a lo largo de estas p谩ginas. Pobierzym describe los ejes articuladores de un posible y fecundo di谩logo entre la filosof铆a heideggeriana y la llamada ecolog铆a profunda.


 

 Islandia - Augusto Munaro

Se dir铆a que es una paradoja, un dilema paradojal. Lo que me apresuro a escribir es s铆ntesis de un pulso. De ning煤n, modo una recreaci贸n, sino mi visi贸n de los hechos tal como brotan. 隆No soy poeta!..., pero las circunstancias me hacen querer serlo mientras perdure este tr谩nsito. Era una campi帽a, o mejor a煤n, un campo bret贸n plagado de matas y arbustos verdes como peces parlanchines confabulando contra la 煤ltima legislaci贸n pesquera. La absurda met谩fora no es gratuita. Hab铆a un sentido ofensivo en la bizarra circunstancia, es decir, se avanzaba hacia adelante sin prejuicios temerosos. Caminaba acompa帽ado por un vietnamita (decididamente, un hombre amarillo). De esos que se construyen en serie, que son id茅nticos y que, cuando hablan, no se les entiende nada. 驴Me conversaba?, creo que s铆, aunque sus gestos 鈥攁bsolutamente de cu帽o it谩lico鈥 se asemejaban a la pantomima del Teatro Franc茅s. Abr铆a la boca y emit铆a ruidos zumbones, violetas, rojos y celestes. Burbujeaba esdr煤julas plateadas. 驴Se me puede incriminar por desconocer la lengua de Ho Chi Minh?, 驴condenarme al pat铆bulo por no poder articular una serie serpenteante de significados emitidos a trav茅s de una lengua alimentada a base de arroz?


 

 El Sucucho - Eduardo Masullo

驴Puede un sexagenario romper con su familia -con la convivencia de sus 铆ntimos- para conservar, como 煤nico puente, solo aquello que en la vida m谩s ama desde su infancia: los zapatos de sus semejantes?
El protagonista de esta historia decide abandonar su hogar y radicarse en un refugio, a dos cuadras de distancia. All铆, su existencia se reduce al amoroso arreglo de los zapatos del vecindario, a revisar sus recuerdos y a cavilar, ya que su cerebro es una incontenible m谩quina de construir pensamientos. Luchar谩 por recuperar su autoestima y se pondr谩 de novio con la muerte, para tener a quien participar sus recuerdos.
Desde los m谩s dolorosos -el descubrimiento de su esposa acostada, y tratando de incorporarse a un vecino que da saltitos encima de ella- hasta su feliz infancia de monaguillo en la iglesia San Antonio.
Con mano h谩bil y elegancia narrativa, Eduardo Masullo da por tierra con todo lo establecido en la jubilaci贸n, y asiste al mayor cambio de su vida. Humor y delicadeza en la obra de este autor, que convierte los hechos tr谩gicos y las peripecias del protagonista y sus amigos en pasos de comedia, no exentos de sorpresas.


 

 Poemas reunidos - Jorge Hugo De Vito

Todo lo que digo
asciende la explanada
va acumulando ojeras,
flores insolentes furias
se convoca arriba
para lloverse despu茅s,
meteoro ut贸pico.
'Madera de poema' IV.

Qui茅n pudiera agarrarte por la cola/magia fantasma niebla poes铆a/Acostarse contigo una vez sola /y despu茅s enterrar esa man铆a!/Qui茅n pudiera agarrarte por la cola!
Gelman, Viol铆n y otras cuestiones.

Hay palabras, miles de ellas. Algunas son esquivas, se escabullen y a veces, como afirman, se las lleva el viento. Esas palabras son intrascendentes, aquellas que de tan livianas al viento no le cuesta arrastrarlas por los aires y hacerlas desaparecer en la nada. Pero las palabras que Jorge De Vito ha hecho poes铆a en esta antolog铆a no son ligeras, no desaparecen con el viento, sino que empiezan a asentarse en el vasto terreno de una literatura distinta, despojada acaso de la pompa superficial del llamado 'canon'.


 

 Libro de las tierras fr铆as - Alegret

Lo evidente: la luz de ne贸n roja
que titila sobre la verde Olivetti
made in M茅xico.
Alguien habla en la radio
de la sangre derramada.
Evoco el cuerpo de un compa帽ero
en el siglo de la festa y el p谩nico
criando cerdos en un rinc贸n del viento.
Miro el lucero vespertino en un sue帽o de leng
y chima
Alguien habla de la sangre seca
en las escaleras de la catedral.
El cuerpo de mi compa帽ero se desvaneci贸
en el aire de una porqueriza.
Lo evidente: ya no se consiguen cintas
para m谩quinas de escribir.


 

 Una muchacha predestinada - Osvaldo Gallone

La obra La ni帽a muerta (2011, edici贸n espa帽ola), 煤ltima novela publicada de Osvaldo Gallone, obtuvo el primer premio en el Premio de Novela Corta auspiciado por el Municipio de Alcobendas (Madrid, Espa帽a), entre un total de quinientos cincuenta originales presentados. En la ocasi贸n, el jurado manifest贸 en sus considerandos: "La novela La ni帽a muerta funciona como un escalpelo de la sociedad, cuyos personajes componen un muestrario feroz y a la vez desencantado de los tiempos que corren. Su escritura es, adem谩s, un inequ铆voco aporte al idioma espa帽ol."

Tales conceptos se pueden aplicar con id茅ntica propiedad a Una muchacha predestinada: una alegor铆a farsesca, brutal y precisa de un pa铆s, de una sociedad, de un mundo, sustentada en la seducci贸n de una impecable escritura.

Alguna vez Gallone ha dicho: "La vida es terrible, el 煤nico modo de tolerarla es el humor, aunque se trate de un humor ejercido al pie del pat铆bulo."


 

 Matices de la Ausencia - Miguel A. Curcio

La poes铆a toma por asalto al autor, este trabaja, viene pico y pala buscando la dorada veta, que no siempre aparece plena, a veces es una leve l谩mina, a veces se ausenta, a veces se hace presente de manera contundente. En otras poes铆as se ve solo el trabajo de alzar el brazo y clavar el pico y revolver en el lenguaje, dar con el verbo dorado, y adornar su voz po茅tica con el tono ideal. El sudor del poeta que busca, transita todo el libro. En estos versos se nota el esfuerzo, las ganas de dar con la poes铆a, con el mundo, con la palabra justa.


 

 A 30 Minutos - Mirta Travers

Federico Arg眉ello, inspector de polic铆a, se retir贸 de la fuerza luego de perder a su amigo en una redada contra una banda de narcotraficantes. Desde ese d铆a, comenz贸 a trabajar en forma privada, sacando fotos a esposas o maridos infieles. Lo acompa帽a en su nueva actividad un joven estudiante de criminolog铆a llamado Pablo. Una comunicaci贸n telef贸nica nocturna cambia su vida, en el momento en que estaba decidiendo si acabar o no con ella. La llamada proced铆a de un amigo que se hab铆a exiliado en la 茅poca de la 煤ltima dictadura militar, y del que jam谩s hab铆a vuelto a tener noticias.

Repuesto de su sorpresa, acuerda con su viejo amigo en encontrarse en un pueblo llamado El Pozo, a treinta minutos de la ciudad de San Antonio de Areco, pero el amigo no acude a la cita. Ah铆 comienzan primero el desconcierto y luego la b煤squeda. Transitando los l铆mites de la legalidad, tal como era su costumbre, y en paralelo con su b煤squeda, descubre algunos secretos que lo llevan a un pasado oscuro.

Con una escritura 谩gil y una mano h谩bil para el g茅nero policial, Mirta Travers le da vida a un personaje triste, solitario y desilusionado con el amor.


 

 Hotel Maracaibo - Graciela Batemarco

Qu茅 le digo a uno. Qu茅 le digo al otro. A cu谩l de los dos defiendo. Por cu谩l de los dos me inclino. A qui茅n le soy fiel 驴Le tengo que decir a uno lo que hablo con el otro? 驴C贸mo tengo que hacer para quererlos? Estas preguntas me torturaron a lo largo de toda la infancia.

Qu茅 dif铆cil fue ser hija de estos padres. Qu茅 tortuoso. No s茅 si los quise. No s茅 si me quisieron.